miércoles , 20 de noviembre, 2019

Maravilla fue de menor a mayor y tuvo su festejo en el Madison

Tiró dos veces al inglés Macklin en el undécimo round y se impuso por nocaut técnico luego de que su rival no saliera a pelear en el último asalto. El quilmeño retuvo el título Diamante de los medianos del CMB.
Alguna vez Sergio Gabriel Maravilla Martínez (49-2-2; 28 KO) dijo que “ganar en el exterior, es como gritar un gol con la tribuna vacía”. Y puede que haya estado en lo cierto. Porque en las primeras horas de este domingo, Martínez demolió por nocaut técnico en el undécimo al inglés- irlandés Matthew Macklin (28-4-0; 19KO) en el mítico Theater del Madison Square Garden que pareció estar completamente pintado de verde. El campeón estuvo acompañado por trescientos argentinos, pero los miles de fanáticos irlandeses lo hicieron sentir visitante. Igual el grito que más se escuchó fue el de Martínez, al terminar el combate: “¡Vamos Argentina, te quiero vieja!”, espetó saludando a su mamá Susana.

Aquí, en el Olimpo del boxeo, Martínez defendió su cetro Diamante del Consejo Mundial de Boxeo. Fue de menor a mayor, buscando el resquicio, dándole estocadas a Macklin, tal como si fuese un torero. “No fue la pelea más dura de mi carrera, si me costó un poco ganarle fue porque no me atacaba, pero yo sabía que en algún momento se iba a caer, fue como derribar un árbol”, graficó.

Así las cosas, la pelea no fue tan fácil como algunos pensaban. Porque Martínez fue pura finta en los primeros tres rounds. Hizo valer su juego de piernas, su velocidad, aunque lanzó muy pocos golpes.Así y todo le alcanzó para empezar a ganar en las tarjetas. Lo más claro del quilmeño fue un directo zurdo que llegó al rostro del inglés en el segundo asalto que casi se fue a la lona por un tropezón. A todo esto, Pablo Sarmiento, el entrenador de Martínez le indicó desde el rincón: “¡Dale Sergio!, Macklin no pega nada, no sabe retroceder”. Y así fue como Maravilla salió a buscar el combate, ante un Macklin que no retrocedió nunca. De hecho, en la quinta vuelta, hubo emoción porque el británico conectó un cross de derecha, luego de que Martínez lo atacara con un uppercut y una izquierda.

Martínez, con su clásica guardia de brazos caídos, propuso un juego mental ante un rival netamente temperamental, que con moderados recursos, emparejó el combate en los rounds 5, 6 y 7. Ahí, el inglés tomó el centro del ring y levantó a todos. De hecho, en el séptimo, conectó un golpe con empujón. Y equivocadamente, el árbitro Eddie Cotton le dio la cuenta de protección a Maravilla. Este fue el único asalto que perdió.

Martínez, en casi toda la noche dominó psicológicamente la pelea, el espacio, la distancia y el tiempo. Pero pegó en el aire, casi tirando zarpazos desde muy lejos, no se afirmó. La remontada de Maravilla se vio desde los últimos 30 segundos del noveno y creció en el décimo cuando avasalló a un Macklin cansado y sin piernas, que acusó el dolor de dos derechazos furiosos. Macklin se derrumbó en el undécimo dos veces, tras dos izquierdazos implacables del monarca. Lo salvó la campana, es cierto. Pero el médico decretó el KOT 11, con el aval del rincón del retador. Fue, al cabo, un trabajo de demolición.

Martínez, ahora, espera recuperar su cetro regular mediano CMB, que le fue quitado injustamente. Pelearía con Chávez Jr. en setiembre, en Las Vegas. Claro, antes el azteca debe vencer a Martin Murray. Sería el combate de su vida. El mayor objetivo para este quilmeño que prepara cada pelea como si fuese una partida de ajedrez; en el Madison, Macklin fue el peón; Maravilla, otra vez Rey.

Indian Wells: la final menos pensada
Chocarán hoy tras batir a Rafael Nadal y Novaj Djokovic, respectivamente. El suizo, número 3 del mundo, buscará su cuarto título en el torneo californiano mientras que el norteamericano jugará su primera final de la serie Masters. Desde las 17
La final del primer torneo de la serie Masters se dirimirá hoy con una final que pocos -casi nadie- pudieron haber vaticinado: Roger Federer contra John Isner, un cruce con tantas diferencias como atractivos. Uno tiene 72 títulos, el otro apenas 3. Uno es el tercer jugador del mundo pero al que la mayoría apunta como el mejor de la historia. El otro es 11º y hasta ayer unos pocos lo recordaban como el hombre que ganó el partido más largo de la historia del tenis (Wimbledon 2010, 11 horas y 5 minutos ante Nicolas Mahut).

Los contrastes abundan entre ambos, aunque a la hora de revisar el historial, Federer apenas está 2-1 sobre su rival de hoy quien, sin embargo, ganó el último enfrentamiento, en instancias de Copa Davis, por 4-6, 6-3, 7-6(4), 6-2
Isner viene de vencer nada menos que a Novak Djokovic, el número uno del mundo, y hoy jugará su primera final de un torneo de la serie Masters. Tiene en su haber apenas 3 título ATP 250 y en su camino a la final se impuso, además del serbio, a Gilles Simon, a Matthew Ebden, a Juan Mónaco y a Frederico Gil
Federer, por su parte, derrotó en semifinales a Rafael Nadal y hoy jugará su 29ª final de la serie Masters. Tiene en su haber nada menos que 72 títulos (entre ellos 16 de Grand Slam y 3 de Indian Wells tras consagrarse en 2004, 2005 y 2006) y en su camino a la final venció al mencionado español, a Juan Martín del Potro, a Thomaz Bellucci, a Milos Raonic y a Denis Kudla.

 

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