viernes , 13 de diciembre, 2019

Argentina empató con Bolivia en la altura de La Paz

El seleccionado argentino de fútbol empató 1 a 1 con Bolivia en el estadio “Hernando Siles” de La Paz. El gol boliviano lo hizo Martins a los 24 minutos del primer tiempo, mientras que a los 43 empató Ever Banega para Argentina.
Argentina, líder de las Eliminatorias Sudamericanas, resistió con mucha altura en La Paz y logró un meritorio empate 1-1 en su visita a Bolivia, por la duodécima estación camino al Mundial Brasil 2014.
El seleccionado de Alejandro Sabella, que tuvo claras chances de ganarlo sobre el final, comenzó en desventaja por un tanto de Marcelo Martins a los 25 minutos de primer tiempo y lo igualó a los 44 de la misma etapa a través de Ever Banega, también por la vía aérea.
Más allá del lamento por una increíble ocasión perdida por Lionel Messi a seis minutos del pitazo final, Argentina rescató un resultado positivo sobre los 3.650 metros de altura, que le permitió extender a nueve partidos su invicto en la competencia.
Con la igualdad, el puntero de las Eliminatorias sumó 24 unidades y quedó a la espera de recibir a Colombia, situado en zona de clasificación, el 7 de junio próximo.
Argentina dispuso un planteo táctico bien definido: un compacto de ocho jugadores (cinco defensores y tres mediocampistas) agrupado en su campo para sostener los embates del rival en las condiciones ambientales ya conocidas por la altura.
Bolivia asumió desde el inicio el protagonismo de juego, a partir de la tenencia de la pelota y el dominio territorial, con la intención de horadar el bloque “albiceleste”.
A los 9 minutos, el equipo local exigió por primera vez al arquero Sergio Romero, que protagonizó una gran tapada en el primer palo ante Diego Bejarano, filtrado por la zona de Clemente Rodríguez, tras un cambio de frente de Alejandro Chumacero.
Después de esa acción, el conjunto de Xabier Azkargorta se entusiasmó y apostó a darle ritmo a su juego por las bandas, pero a la vez se descuidó de mitad de cancha hacia atrás.
Entonces Argentina, sin perder el orden táctico, se animó a las primeras incursiones ofensivas, lideradas por un veloz y preciso Angel Di María.
El futbolista de Real Madrid fue gestor de una muy buena acción a los 18 minutos, cuando tras una corrida por izquierda dejó de cara al arquero a Rodrigo Palacio, quien definió tardíamente, sobre el cuerpo de Sergio Galarza.
Pero siete minutos después, el panorama se oscureció para el equipo de Sabella cuando Chumacero apareció libre por el costado derecho de su ataque y lanzó un preciso centro para un cabezazo frontal y lapidario de Martins, quien inició la jugada con un pivoteo.
Argentina tuvo la virtud de no desesperarse con la desventaja y sobre el final de la primera parte contó nuevamente con chances para el empate.
Messi ejecutó a los 31m. un tiro libre que pasó cerca del palo izquierdo; Di María avisó con un disparo rasante al parante opuesto a los 36 y dos minutos después Clemente terminó con un mal centro una buena gestión ofensiva de Messi.
Esa acción fue un anticipo de la igualdad, que llegó con una concepción similar. Messi armó la jugada por el centro, abrió hacia la izquierda para el lateral de Boca y Banega concluyó de cabeza un centro bien dirigido.
Para la segunda parte, Argentina eligió defenderse unos metros más adelante y especular con las limitaciones de un rival sin ideas claras para la construcción ofensiva.
Con un buen control sobre Martins, el equipo de Sabella evitó apremios y administró el oxígeno para llegar entero a los minutos finales, siempre complicados en la altura.
Romero se mostró sobrio y tiempista para cortar los centros repetitivos lanzados desde los costados y hasta fue asistidor de los delanteros.
Maniatado el rival, Argentina dispuso en el epílogo del encuentro de ocasiones claras para atrapar la victoria, entre ellas un mano a mano de Messi (39m.), que le tapó Galarza.
La victoria hubiese representado un premio para la inteligencia con la que se planteó el juego pero el empate, en definitiva, también dejó una sensación de conformismo y la convicción de que el equipo avanza a paso sólido rumbo a Brasil 2014.

 

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